Día 10: Colmar

Hoy es Domingo de Ramos y tengo planificado viajar hasta Colmar. He leído que se trata de una ciudad bonita para visitar y como está a unos 30 minutos en tren he decidido pasar allí el día.

Helena, una de mis compañeras de habitación, grita con alegría que hay sol en la calle. La creo de pies a puntillas, pero no pienso cometer el mismo error que ayer y continúo poniéndome las medias y preparando la ropa de abrigo en mi mochila.

Cada hora pasa un tren que va a Colmar. Me lo miraron en la recepción del hostal el mismo día que llegué.

Ya en la estación, mientras compro el billete de tren un señor mayor se me acerca y pregunta si aquello es la cola…nuevamente es un error contestar en francés..porque empieza a bromear conmigo (lo sé solo por la expresión de su cara) y yo he de pararle diciendo que no entiendo ni papa….y ¡claro! estando aquí..si no sabes francés, debes hablar alemán, así que también he de cortarle el discurso para decirle que no hablo alemán. Me cuesta hacerme entender que lo mío es el idioma de Cervantes o si acaso el de Shakespeare (para el de Confucio no estoy tan preparada aún). Y vaya si lo entiende…Espagne, très compliqué, me murmura.

24 euros el billete de ida y vuelta hasta Colmar y sólo 10 minutos para que salga el tren. En la estación de Estrasburgo, como en las de casi todo el mundo, los fumadores apuran los cigarillos antes de abandonar el andén y el 90% del resto de otros viajeros miran hacia sus pequeñas pantallitas del móvil.

Cuando llego a Colmar, enseguida localizo los letreros que marcan el camino hacía el centro de la ciudad. Una vez allí, estoy patidifusa: parece una ciudad fantasma. Los comercios están todos cerrados, pero son ya casi las 11 de la mañana y solo una tribu, la de los turistas, nos encontramos por la calle.

Paseo por sus calles adoquinadas, descubriendo las aisladas cafeterías y tiendas de souvenires que han tenido a bien abrir para nosotros. Llego hasta la Catedral en el momento que están dando el servicio de Ramos . Constato que ahí es donde están todos los lugareños.

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Me tomo un buen (segundo) desayuno y lo saboreo con calma.

Al poco ya estoy recorriendo las calles de lo que llaman la pequeña Venecia. Es bonito, pero seguro que será mucho más bello, en un día con algo más de ajetreo.

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Me acerco, incluso a a ver la estatua de Bartholdi, el famoso del lugar, que es quién diseñó la célebre estatua de la libertad de Nueva York.

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Una vez he visto todo lo que creo visitable, quiero ir a la búsqueda y captura de la estatua de la Libertad de Colmar, que es igualita que su original, sólo que en un tamaño algo inferior. Se me hace difícil  porque no  sólo no me he bajado al móvil el mapa de la ciudad, sino que los puntos de información a los turistas están todos también cerrados. Recordaba haber leído que estaba a las afueras de la ciudad. Aunque me cuesta un poco localizarlo, descubro que está en la carretera de Estrasburgo y hacía allí enfilo.

Pero cuando llevo ya un buen rato pateándome las calles aborto la misión. He subestimado el tamaño de la ciudad y no me hace demasiada gracia caminar por calles aún más desiertas que las del centro (¡y además hay que volver!!!)

Así que regreso a la civilización llena de turistas para, por lo menos, comer algo antes de coger el tren de vuelta.

En el tren me noto, no cansada, sino lo siguiente. Así que nada más bajar y de camino al hostal, paro a merendar y recuperar fuerzas.

Por cierto, Colmar en particular, pero Alsacia en general son zonas de buen vino, por lo que hay múltiples rutas de visita a viñedos y cavas. Yo no doy gran amante del vino y por tanto lo he borrado de mi ruta posible. Pero si lo que os gusta es la uva en formato líquido, tanto en Estrasburgo como ciudades de Alsacia, podéis programar vuestras visitas.

De camino al hostal, veo el Palacio de Justicia de Estrasburgo.

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En el Hostal ya están allí, Helena de Bulgaria (que vive en Colonia) y Legna de Ecuador (que ha vivido en medio mundo y está buscando un nuevo lugar para hacerlo su casa temporalmente). Hablo con ellas un buen rato. Estoy absolutamente reventada! así que creo que mañana, aprovechando, que he de hacer un cambio de emplazamiento de alojamiento, voy a darme el día libre para relajarme…¡Que ya toca!

Y como otros días..si os habéis cansado de leer y sólo queréis ver fotos: