Día 108: Fin…(casi, casi)

Sinatra cantaba que Nueva York es la ciudad que nunca duerme, pero dicen que Hong Kong es la ciudad que nunca parpadea.

Me vais a perdonar aquellos amantes de la Gran Manzana por lo que voy a escribir, pero para mí Hong Kong es la ciudad por excelencia de las compras y las grandes marcas. Está claro que la fama y el caché de Nueva York no va nunca a decaer en favor del Gran Dragón rojo y menos por la opinión que suscribe una servidora, pero marcadlo en vuestro mapa de “por si un día soy rico…” como opción para gastaros los cuartos…¡avisados quedáis!

El día de hoy lo vamos a pasar disfrutando de la zona financiera de la ciudad. La línea de metro Airport Express permite facturar las maletas desde el  mismo centro de la ciudad. Ese es un adelanto, que más me gustaría que tuviéramos, por fin, en alguna ciudad española.

Hoy es un día especial no sólo porque será nuestra última jornada de este magnífico viaje, sino porque hoy M cumple nada más y nada menos que 69 añazos. Seguramente, muchos de los que habéis leído esta crónica de viaje os habéis pensado que está hecho para jóvenes: dormir en una tabla en una yurta, hacer tus cositas en la inmensidad del desierto o en un pozo ciego, dormir en trenes o autobuses, comer noodles instantáneos y en definitiva, adaptarse a lo que venga durante nada más y nada menos que 108 días,… El expediente médico de M está guardado en un archivo aparte en el hospital de lo grueso que es. Eso no es ninguna broma y con casi toda seguridad, todos estáis pensando o habéis pensado en algún momento al leerme, que la verdadera valiente en todo esto es M. Pues sí, no os equivocáis.

Aún con la tristeza de decir adiós a esta experiencia, estamos tremendamente ilusionadas con nuestro regreso. El día lo dedicaremos a patearnos la zona de Central. Es domingo y por tanto, bajo el cobijo de los puentes elevados de la ciudad y , de hecho, en cualquier explanada con un rincón de sombra, encontramos multitud de filipinas que en su día libre, se reúnen para compartir comida, experiencias y juegos de carta. Se mezclan con la cantidad de gente que ha salido a hacer compras en las rebajas de la ciudad. El gentío es impresionante y cuesta hacerse paso.

Al poco de haber dejado la maleta, M me hace notar un pequeño desgarro en la pernera de su pantalón. Es gracioso, porque a medida que pasan los minutos, el desgarro de la tela ha ido haciendo camino por la prenda y casi ocupa toda la longitud de la misma.  El contratiempo nos sirve de excusa para pasear con un propósito claro de búsqueda de un reemplazo. Así que entramos en todas las tiendas susceptibles de ayudarnos…¡y no son pocas!

La ciudad de Hong Kong tiene una particularidad arquitéctonica que la hace única en el mundo: tanto su trazado y localización como gran parte de los edificios de la misma, siguen a rajatabla los dictados del arte de Feng Shui.

No voy a profundizar mucho en la posición de los animales celestiales, porque aunque poseo conocimientos de Feng Shui, no soy una experta en el tema. Pero os daré cuatro pinceladas básicas para que si visitáis la ciudad, entendáis de qué va esto del Feng Shui.

El agua de la zona frontal de Central representa que ayuda al fluir del Chi y por tanto al fluir de la riqueza. Es el movimiento que el agua proporciona lo que según el Feng shui ayuda a hacer que el Chi fluya y no se estanque. La zona “trasera”, Victoria’s Peak representa la tortuga que protege la retaguardia de la ciudad de ataques inesperados. El resto de animales celestiales están también representados por elementos naturales u otros objetos Actualmente, para poder construir en Hong Kong es obligatorio un estudio de Feng Shui previo.

Es de muchos conocido la historia del caso del edifico de la Torre BOC que constuyó en su punto más alto, una antena que sobresalía a modo de “cuchillo” hacía su competidor: el HSBC. El negocio del HSBC empezó, a partir de ese momento,  a descender y para contratacar el mal Chi que le enviaba su enemigo, hicieron rediseñar al arquitecto Norman Foster, la parte alta del edificio. Ahora dos piezas apuntan simulando dos cañones a su eterno enemigo. Desde entonces, el afamado arquitecto realiza un estudio de FS de todas sus construcciones.

La historia de cada edificio es única y no quiero cansaros con muchas particularidades. Yo le hago notar a M los elementos diseñados a modo de escudo, los cantos redondeados de unos edificios y los punteagudos de otros,  todo estratégicamente colocado.

El por qué de tanta influencia del FS en la ciudad de Hong Kong se debe a la expulsión de China, de cualquier tipo de nigromante en la época de la revolución cultural. Éstos huyeron hacía la ciudad de Hong Kong y continuaron desarrollando su ciencia e influenciando, así, el crecimiento urbanístico de la ciudad. Si os interesa el tema os dejo el enlace de Daniela, que es además de interiorista, una profesional de esta ciencia (Equilibrando mi entorno).

La verdad es que andamos casi todas las calles de la zona financiera. Unas zonas en búsqueda de un pantalón y otras para poder observar los edificios. Pero aún con tanto entretenimiento, llega la hora de partir hacía el aeropuerto y tomar, por fin, un avión que nos llevará a casa, vía Turquía

Mientras esperamos nuestro tardío avión, me vienen a hacer una encuesta de turismo. Pues ¡vaya suerte ha tenido la señora! porque se trata de numerar los países visitados en los últimos meses y las ciudades. Evidentemente, la señora flipa en colores con mi encuesta en cuanto empiezo a relatarle la ruta que hemos seguido. Hay una parte de las preguntas centradas en la ciudad de Hong kong y en los costes asociados a cada tipo de gasto. Estoy por sacarle mi excel de control de gastos que he llevado durante todo el viaje (¡estos economistas!), pero lo tengo bastante reciente en la cabeza.

Con la tontería debo haber estado casi 45 minutos haciendo la encuesta en un reluciente iPad, pero obtengo una merecida recompensa al tiempo invertido a modo de Pin de la ciudad.

Ei…¡que nuestro vuelo ya sale! Next step: Barcelona.