Día 15: primer día en Viena

Primer día en Viena con compañía.

Nada más empezar el día y después de que, sobretodo yo, nos hayamos puesto las botas en el desayuno, cogemos el tranvía que nos acerca al Museo Belvedere. Allí escogemos la entrada combinada (19.50 € para el upper y lower Belvedere).

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En el lower Belvedere hay una exposición temporal de pintura y escultura medieval que sólo abre dos horas al día, así que nos vamos para allá para empezar nuestro recorrido.

Hace un frío espantoso y el día ha empezado con goteras.

Una vez allí  también vemos una exposición temporal de Hundertwasser  y la verdad es que es lo que más nos gustan de lo que llevamos visto hasta entonces. El resto de obras serán absolutamente destinadas al rincón del olvido de nuestra memoria.

El upper Belvedere contiene las obras de uno de los artistas vieneses más famosos (sino el más): Gustav Klimt.  Más allá del famos el Beso yo descubro algunas obras hasta ahora inéditas para mi. El uso de los colores dorado y plateado en sus obras me sorprende puesto que son tonalidades que no había podido apreciar en las reproducciones que había visto. No se pueden hacer fotos en el recinto, así que para los que no lo conozcáis, visitad el siguiente enlace.

Es lo que más merece la pena visitar, porque aunque existen obras de Van Gogh, Monet, manet, algún Degas y algunas obras fantásticas de artistas desconocidos para mi. se encuentran diseminadas en cuentagotas y la pésima iluminación de las mismas hace imposible apreciarlas en su totalidad.

En el Museo también apreciamos una de las cinco reproducciones que se hicieron de la Obra de Napoleón atravesando los Alpes.

A la salida del Belvedere y después del break de la comida, decidimos ir a visitar la Catedral de San Esteban. Catxis. Estan haciendo misa y aunque la visitamos rápidamente entre la multitud de feligreses, no es lo mismo.

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Hoy haremos el día un poco más corto. Estamos agotadas y aún nos quedan muchos días para descubrir la ciudad.