Día 22: aaaaaa…chís!

Después del palizón de ayer, hoy tenemos un día mucho más tranquilo.

La idea es visitar el barrio judío y poco más. Así que alargamos un poco más la hora de levantarnos y desayunamos con calma.

Caminamos hasta la zona judía. Por el camino entramos a la Iglesia de Santa Ana, nuestro camino también  pasa por la Universidad de Cracovia y nuevamente rodeamos el  Castillo Wawel.

Entramos a tres sinagogas y al antiguo cementerio Judío. Son edificios pequeños y por tanto visitas rápidas. Aprovechamos para volver a las 12 a la plaza del mercado.  A esa hora un trompetista toca canciones polonesas desde lo alto del campanario de la Iglesía de Santa María.

No tardamos en sentamos a hacer un break. Yo estoy muy constipada y cada vez noto más la congestión. Me reavivo por momentos pero me cuesta respirar. Lo más sensato es ir a comer y volver a descansar al hostal. Mañana nos espera un día de tránsito un poco más pesado. Salimos a las 10.45 en tren hacía Varsovia. Allí llegamos cerca de las 14h. Y a las 23h partimos desde la estación de autobuses hacía Riga. Ha sido imposible encontrar una combinación directa o al menos decente en horarios de cambio de trenes para poder ir hasta la capital de Letonia.

Comemos típica comida polaca en la Plaza de la Ciudad. Es calórica, pero nos sienta bien.

Los que hayáis tenido la paciencia de ver mis galerías de fotos, habréis visto que de tanto en tanto fotografío el arte-callejero. Cuelgo dos en este post que sencillamente me han encantado.

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Podéis, como siempre, encontrar las fotos de Cracovia recopiladas aquí. Y una segunda galería para la visita de Auswitch.

Cracovia ha resultado ser una sorpresa de ciudad: buenos precios, gran comida, bollería exquisita, iglesias y catedrales esplendorosas.  Con mejor tiempo bien merece una visita de fin de semana largo. Y sobretodo,  no os perdáis Auswitch, realmente merece la pena verlo, pese a la dureza de la visita.