Día 34: Museo del Diseño

Segundo día en Helsinki, aunque para nosotras parece que es el primero. Tenemos un recuerdo bastante borroso del día de ayer. Hemos dormido como lirones están noche y aunque hoy nos habíamos prometido ronronear un poco en la cama, al final acabamos saliendo a una hora temprana del hostal. Hoy también pronostican lluvia así que hemos decidido ir a uno de los múltiples museos que tiene Helsinki: El Museo del Diseño.

El Museo se encuentra justo delante de la Johanneksenkirkko o Iglesia de San Juan, así que hemos decidido ver los dos puntos de interés de una tirada. Vaya por Dios!!! cuando llegamos allí, comprobamos con estupor que ambas cosas están cerradas hasta las 11 de la mañana. Es un poco tarde para los estándares turísticos, pero qué le vamos a hacer, ¿no? Rellenamos el tiempo con un café y pasados unos minutos de las 11h  entramos al museo del Diseño (10 €, si compras entrada combinada con el Museo de Arquitectura, 12 €).

En Finlandia el diseño forma parte de la vida cotidiana y se basa en una tradición de valores que son atemporales como la funcionalidad, la ecología, la sencillez y la belleza de los objetos cotidianos. La ciudad, en el 2012 fue bautizada como la capital del diseño. Pero la verdad es que los Finlandeses llevan muchos años asociados a esta disciplina. Nos enternamos que en las trienales de Milán solía acaparar más de un tercio de los premios. En el museo podemos ver que todo está inventado: hoy en día se vuelve a la formas y diseños que antaño surgieron en las mesas de los diseñadores del país. Las mujeres destacaban en los diseños de cristales y porcelanas, mientras los hombres lo hacían en otros objetos. En su historia, destaca, precisamente, el trabajo que tienen con la porcelana y vidrio, fruto del mestizaje del continente Euroasiático.

En el museo vemos la  interdisciplinariedad que abarca su diseño:  desde la gráfica a la arquitectura, pasando por el diseño de productos industriales,  la moda o el diseño de servicios.

Una exposición temporal sobre el Arte japonés en telas llamada Fiber futures abarca la segunda planta del edificio. Las obras son representaciones  de las habilidades artísticas y técnicas de los diseñadores textiles japoneses. El Arte textil japonés es a menudo asociada con la sensibilidad, la espiritualidad y el tratamiento virtuoso de materiales. En la exposición, materiales artesanales tradicionales, como la seda, el algodón, el yute y el cáñamo – se combinan con otras microfibras y filamentos metálicos. Las obras expuestas son esculturas abstractas o arte moderno conceptual en lugar de arte textil en el sentido tradicional del término. El empleo de combinaciones inesperadas de materiales y formas, los artistas interpretan temas personales como la identidad y la memoria. Como todo el arte moderno, hay que saber apreciarlo y nosotras no lo apreciamos demasiado, así que salimos del Museo para intentar visitar la Johanneksenkirkko o Iglesia de San Juan que ahora, por fin, nos abre sus puertas como respuesta a nuestros empujones.

Entre ambos monumentos la estatua del escritor finlandés  Zachris Topelius llama nuestra atención.

En nuestra pausa para comer, entablamos conversación con dos compañeras cercanas de mesa. Vienen de Serbia y una de ellas habla un poquito de Español. Al igual que la francesa de Auswitch nos dice estar encantad de, por fin, poder entender a alguien ya que ni ella ni su acompañante hablan inglés. Nos explican que están de ruta: Polonia, Letonia, Lituania, Estonia, Helsinki, San Petersburgo,.. ¡vaya! si llevan casi nuestra misma ruta!!! así que después de charlar un rato nos despedimos de ellas con un “¡Nos vemos en San Petersbugo!”

Salimos y bajamos hasta el puerto que no está lejos. Hace frío y decidimos desfilar hacia el hostal, pero el tranvía nos deja demasiado cerca y de hecho, nos viene de paso, la obra maestra de los hermanos Timo y Tuomo Suomalainen: la Iglesia de Temppeliaukio. La particularidad de esta Iglesia no es sólo que está excavada dentro de una roca sino que la luz natural inunda todo rincón del templo. Somos unos cuantos turistas los que allí estamos. Tienen música clásica en los altavoces y la acústica es tremendamente buena. Invita a sentarse y relajarse. No en vano, leo a posteriori que el edificio alberga numerosos conciertos por la peculiar acústica que la roca no trabajada proporciona.  ¡La verdad es que es absolutamente fabulosa!

Después del relax que nos proporcionan estos momentos, ahora sí que nos vamos al hostal. Llegamos y nos hacemos un té calentito. Cómo somos mujeres y podemos hacer dos cosas a la vez, lo tomamos mientras M lee y yo posteo la entrada del día anterior. La conexión de la wifi es algo lenta hoy y nos lleva todo algo más tiempo de lo habitual.

Nos hacemos un bocata para cenar. Nos da pereza bajar a la cocina, pese a que tenemos con qué cocinar.

Sigue sin funcionar lo de colgar fotos en wordpress. Es un problema de la herramienta (¡menos mal que no soy yo!), así que, en la galería de aquí, encontrareis las fotos del día.

¡Venga, hasta mañana!