Ponerse en forma

Nadar en Beijing es toda una historia y apuntarse a un gimnasio donde poder hacerlo también. El poder del grupo en China tiene mucha importancia. Todos lo sabemos y por tanto la negociación del precio del gimnasio ha sido en base a que nos interesaba a unos cuantos. De las posibilidades que teníamos alrededor de la universidad y gracias a las habilidades regateadoras de María, hemos conseguido por 1000 yuanes, unos 120 euros al cambio acceso a un gimnasio  (con piscina) durante los 8 meses que estaremos por aquí.

 Los piscineros estamos la mar de contentos porque nos esperábamos un cuchitril de tres al cuarto y tenemos un par de piscinas, una para nadar y otra para aquagym de lo más resueltillas. Hay que saber que para nadar en cualquier piscina de la provincia de Beijing hay que pasar un examen. Se trata de nadar haciendo 8 largos en una piscina de 25 metros y de aguantarse unos 30 minutos en el agua. Así que en nuestra primera visita oficial como deportistas, pasamos el dichosos examen que nos permitirá, durante tres años, nadar en cualquier piscina municipal de Beijing. No nos cuesta demasiado aprobar con buena nota, y el socorrista que nos ha visto buenos estudiantes pasa bastante de nosotros.

La gente que nada en la piscina lo hace con cierto orden, aunque la verdad, es que tampoco se esfuerzan demasiado en respetar el lado de circulación, lo que hace un poquito difícil mantener un ritmo constante.

Pasado el examen JL y yo nos dedicamos más a charlar y chapotear que a otra cosa, porque el propósito inicial del primer día está más que cumplido. Hace un poco de rasca en la piscina pero sobretodo es, porque tienen las ventanas que dan a la calle abiertas de par en par. Esperemos que en invierno queden cerradas a cal y canto.

La historia de las duchas tiene también cierta peculiaridad. Al entrar intercambias tu carnet del gimnasio por otra tarjetita que te permite activar las duchas exactamente durante 10 minutos, así se aseguran que nadie se encanta con el agua caliente. Pues no me parece tampoco mal ser considerados con este recurso y así aprovechar para que no se forme cola de espera para ducharse.

Bea, es una buena dibujante, al igual que yo, y aprovechando que me he comprado una pizarrita para escribir los hanzis de forma compulsiva, ha querido dejarnos un recuerdo a los que participamos de tan maravilloso evento. Mola ¿no?

(edito esta entrada para añadir la petición de  Bei Ya. Lo siento, no me he dado cuenta y tenía un USB en la foto. Pero creo que puede captarse la esencia)

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