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Día 92: à la ville de…Kunming

Vais a perdonarme que el título de esta entrada copie parte de las palabras con las que Samaranch designó Barcelona como sede olímpica para el 1992. Pero es que una oye el número 92 y es lo primero que le viene a la cabeza. Será…

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Dia 2: Mi Torre es más alta..no, ¡la mía más!

Hoy es viernes, y me he planificado ver el museo de Orsay, la torre Eiffel y Notre Dame. no quiero que me pille el fin de semana porque supongo que habrá mucha más gente.
Pero, espera!!! una alarma en mi móvil me ha avisado cuando ya estaba de camino “hoy no es viernes, Raquel. Es sábado!”. Me debato entre continuar con mis planes o cambiarlos, y al final me decido a intentar lo primero. Tampoco es muy tarde y cambiaré de parecer si veo que hay demasiada gente.
Aquí en París, los transbordos de línea te hacen pensar que has pagado el billete para usar los túneles subterráneos. Está claro que no están hechos para gente con discapacidades o con problemas de movilidad. Las escaleras son horribles y los trayectos se hacen largos. Así que he decidido evitarme un trasbordo y bajo en una parada que me obliga a cruzar las Tullerías hacía el Museo de Orsay. Es pronto y se hace un paseíto agradable aunque hace rasca!. Llego pronto al Museo y una cola de chequeo de maletas hace que todo vaya un poco más despacio. Aún así, no me toma más de 15 minutos entrar. La entrada al Museo son 9,50€ y si quieres entrar a la exhibición temporal creo que son 4 euros más. Yo el día anterior miré si me interesaba y era tanto mi interés, que no recuerdo ni de qué iba!!! dentro no dejan tomar fotos así que dejo en guardarropía la cámara y todos mis bártulos. Llevo el ordenador a cuestas puesto que mi caja de seguridad del hostal, aunque grande, no me permite dejar el portátil. Es un poco coñazo, así que agradezco dejarlo todo en consigna.
La visita del Museo entre obras de Van Gogh, Monet, Manet, Toulousse Lautrec, Boldini, Cross, Pissarro, Degas, alguna bien escondida de Klimt me entretienen durante al menos unas 4 horas.

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El haiku de las palabras perdidas

Nagasaki, Agosto de 1945: Kazuo, un muchacho occidental afincado en Japón, y Junko, la bella hija de una diseñadora de arreglos florales, han acordado encontrarse en una colina para sellar su amor adolescente con un haiku que esconde un secreto sobre su relación. Minutos antes de que llegue la hora de la cita, la bomba atómica convierte la ciudad en el peor de los infiernos. Tokio, Agosto de 2010: Emilian Zäch, un arquitecto suizo, asesor de Naciones Unidas y defensor de la energía nuclear, cuya vida está desmoronándose, conoce a una galerista de arte japonesa obsesionada con encontrar al antiguo amor de un familiar.

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Reencuentro con mi “yo” del pasado

Trasteando en mi calendario buscando fechas para un próximo viaje a Madrid, me he encontrado con una nota de mi yo del pasado que decía lo siguiente: “Raquel, ¿ya te has ido?”

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Ginko, la primera doctora

«Si hubiera mujeres médico, yo e infinidad de mujeres como yo se ahorrarían esta horrible vergüenza… ¿Por qué no me convierto en doctora y ayudo a todas esas mujeres? Aquel repentino pensamiento retumbó en lo más hondo de su ser. Llenó el vacío de su corazón, el corazón de una joven de diecinueve años que había fracasado en su matrimonio y perdido la esperanza en el futuro.»

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El último grupo del martes

Dibujar ha sido siempre el yoga de mi mente. Una actividad que me ha permitido, con el permiso de Betty Edwards , hacer descansar por momentos mi lado de cerebro más analítico.

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Lecturas previas

Ya sea en su forma digital y/o tradicional, los siguientes libros son mis escogidos para formar parte de mi biblioteca de viaje. De momento sólo os los presento y ya iré hablando de lo que nos cuentan más adelante.
Si alguno tiene ya curiosidad, clicad las imágenes y los enlaces os llevaran a la página donde podéis hacéroslos vuestros.

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El síndrome del blog en blanco

Supongo que todos (o muchos de) los que empiezan un blog sufren de alguna manera “el síndrome del blog en blanco”. En artistas su equivalente sería del “lienzo en blanco”, en escritores del “papel en blanco” y en los estudiantes del “examen en blanco”.

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